
Recuerdo la primera vez que te ví. En aquel mercado,rodeada de gente, nuestras miradas se cruzaron furtivamente entre la multitud. Yo bajé la vista intentado mostrar indiferencia y aparentando un falso interés en cualquier otra cosa , timidez imagino o quizás me imponían todos aquellos admiradores que te acompañaban. “Fuera de tu alcance, chaval”, pensé para mí, pero aquel día mi mente no pudo apartarse de ti y ni tan siquiera encontré descanso en la noche pues cada vez que cerraba los ojos aparecías tú.
Fue difícil aceptar la situación. “Esto le pasa a los quinceañeros , pero no es posible que me esté sucediendo a mí” , me repetía intentando negar lo evidente, mientras, noche tras noche , la almohada y las sábanas eran testigos mudos de mi ansiedad.
Necesitaba más información para poder acercarme a ti . Le pregunté a mis amigos, algunos te conocían e incluso hubo uno que presumió de conocerte bien... me habló de tu tacto, de cómo eras por dentro, de las noches de placer... Y mientras me narraba todo aquello yo sentía como mi corazón se encogía.
Todos decían que eras divertida, quizás algo fácilona pero capaz de dar tanto placer que podrías llevar a alguien a la obsesión . Tenías ese punto de peligrosa y un aire fatal que me resultaba tan atractivo como vertiginoso. Quizás fuese la depresión o la tristeza de aquellos días , quizás yo estaba desesperado pero lo cierto es que decidí jugarme todo a una carta.
Te busqué. Sabía donde estarías.Tú me viste llegar , te quedaste allí plantada , sin moverte del sitio, esperando a que alguna palabra surgiera de mi boca, quizás un saludo casual o una presentación más formal, pero esa escena ya había ocurrido muchas veces en mi cabeza y yo necesitaba algo más directo y que no dejase lugar a ninguna duda sobre mis intenciones. “Ahora eres mía”,dije. Y sin darte tiempo para contestarme, te cogí con mis manos y te llevé conmigo.
Ahora ha pasado ya un año y me parece que en este tiempo he vivido mil vidas gracias a ti, tantas, que en muchas ocasiones casi me he olvidado de la mía .Por todas las noches de placer y por todas las emociones que remueves en mí, aprovecho estas líneas para declararte públicamente mi afecto y mi agradecimiento.
Te quiero mucho, Play Station 3.
Anda que no me lo he pasado bien yo con estos tipos....