
El joven director francés Alexandre Aja sorprendió a los aficionados al género de terror hace un par de años con la inquietante película Alta Tensión, ahora como presentación en Hollywood escoge un remake de una antigua película de Wes Craven y consigue superar al original.
Reconozco que entré en la sala casi por casualidad ( huyendo mas bien de Roberto Benigni, el tigre en la nieve y pasteladas semejantes) esperaba ver una mala copia de una vieja historia, a los veinte minutos ya me faltaba el aire y cada vez me hundía mas en la butaca sin atreverme a despegar los ojos.
El argumento empieza de manera típica. Una familia se pierde en el desierto, minutos de proyección presentando a los miembros, el padre pistolero , la madre comprensiva, la hija seria casada con un sujeto… fumador!!! (y no sólo de tabaco) la otra hija con pinta de putón verbenero, el hijo menor con trazas de futuro inadaptado y una pareja de pastores alemanes ( son dos perros).
A la media hora … el brutal ataque por parte de otra familia de mutantes que viven en el desierto ( estos sí que son mutantes y no los de X-men 3) . Los supervivientes deciden devolver el golpe ( realmente uno de los perros es el que decide continuar la gresca por su cuenta y consigue poner en jaque a los monstruos) y atacan el pueblo fantasma donde residen los caníbales en el intento de rescatar a uno des sus miembros, para ello deberán utilizar sus mismos métodos.
Salí del cine empapado de sangre y con un tremendo subidón de adrenalina en el cuerpo, impactado no sólo por la violencia extrema de determinadas secuencias sino también por el logrado contenido onírico de algunas escenas que quedan fijas en la retina del espectador ( el cementerio de coches en un gigantesco cráter nuclear, o el pueblo fantasma).
El mérito del director es muy grande en esta película, pues consigue hacer interesante una historia muy vista, aportando guiños de humor muy negro (matar mutantes clavandoles banderillas americanas en la cabeza) y rompe todas las reglas del cine de terror y que Wes Craven, productor del film, había enumerado en Scream… el que fuma muere… el putón muere… y dosis bien compaginadas de cine gore y de tensión bien resuelta en lo que a priori era un equilibrio muy difícil que no está a la altura de cualquier realizador.
En conclusión la película aporta un aire fresco al género, sin demasiados efectos especiales, sin demasiados giros y retruécanos innecesarios en el guión, sin necesidad de ser siempre políticamente correctos, sin actores ni actrices de moda. Sólo una pizca de aterradora realidad.